EL TABÚ ÁRABE ACERCA DEL SEXO (I)

NOOR AMMAR LAMARTY


FOTOGRAFÍA: FATIMA ZOHRA SERRI

INSTAGRAM: @FATIMAZOHRASERRI



Esta línea de artículos versa sobre el miedo. Sobre el gran, misterioso y amenazante miedo a ser mujeres libres que todas portamos sobre nuestras espaldas. Las árabes especialmente por ponerle nombre a las mujeres del Norte de África y Medio Oriente, estamos vacunadas a base de tabús en contra de la libertad. Muy mal nos habrán tenido que vacunar-educar, según el estigma social, para que salgamos así de mal, así de libres.

Creo que con la cuestión de la sexualidad pasa lo mismo que con el resto de silencios impuestos que nos ordena la educación heteropatiarcal y machista. En nuestro país, contexto y sociedad, y fuera de él sentimos lo mismo. A los 15 nos sentimos demasiado jóvenes para preguntar no vaya a ser que nos crean “facilonas”, a los 20, demasiado jóvenes para para contar lo que experimentamos sin parecer muy libertinas, a los 25 demasiado adultas para tener dudas con respecto a qué nos implica ser sexualmente activas o no, a los 30 demasiado mayores para que nos preocupe algo que no sea ser madres, a los 40 demasiado señoras para que nos tomen en serio después de hablar de “sexo”, a los 50 demasiado pre-menopáusicas, a los 60 ya se da por hecho que no tenemos sexualidad interesante alguna.

Las mujeres jóvenes como yo que decidimos vivir fuera desde jóvenes, a menudo representamos la posibilidad del libertinaje para muchos de quienes proceden de nuestro contexto. Pero también lo representan las mujeres nacidas y crecidas en Occidente con origen cultural y religioso como el mío.


Todos los que nos estigmatizan por no estar bajo el control de un varón en calidad de padre, hermano o marido tienen una imagen irreal sobre lo que se teje en un país como el mío, Marruecos por ejemplo, en el que miles de jóvenes que no han precisado de “Europa” alguna para hacer su propia revolución sexual.


Miles de mujeres que en el silencio y en pequeñas redes estan construyendo su propia cultura de la sexualidad, que se niegan a compartir en público, porque pueden ser objeto de agresiones, amenazas, y comentarios despectivos.

La sexualidad jamás decidió disfrazarse de tabú, pero el patriarcado la ha obligado a abandonar a las mujeres en la soledad cuando estas no logran por si misma integrarse en entornos seguros en los que puedan entender mejor quienes son, cómo es sexualidad y cómo pueden lograr que esta sea sana, estable, y se de desde la igualdad, partiendo siempre de lo que supone una relación heterosexual. Tengamos en cuenta que la homosexualidad esta penada por la ley. Tema sobre el que volveré en otro momento.

Como joven que ha crecido en un silencio sordo a cerca de sexualidad con las mujeres de su edad , me gustaría contaros que no hay nada que dañe la sexualidad de las mujeres como el no saber qué significa tener una sexualidad sana, qué significa que un coito no sea violento, qué significa el placer femenino, y sobre todo, en qué momento la relación basada en el sexo con alguien puede “no” ser lo que necesitamos. No es sólo el mito del sangrado de la primera relacion sexual, o que el tampón "desvirga", es todo lo que se acepta en nombre del silencio para no ser "indecentes" o "indecorosas", por miedo a compartir la experiencia real insitu con las mujeres del mismo entorno.

¿Escandalizaríamos a los conciudadanos de nuestro país si pudiesemos declararnos mujeres libres y sexualmente emancipadas? Probablemente. ¿Nos importa? Depende. ¿Debemos? Es nuestra asignatura pendiente.

No es ningun drama que los hombres den ese paso. Ya lo han hecho, tenemos personajes públicos que trabajan en medios de comunicación que hablar abiertamente de sus relaciones sexuales.

El escándalo es que seamos nosotras. Mujeres, nacidas mujeres, criadas en la opresión que muchas han asumido como natural las que hablemos. Tomen nota. Viene más escándalo.